23 jul 2014

una amiga con tu mismo desorden mental, no tiene precio.

Ya he hablado de "la colorada". Marisol se llama., también conocida como "La bruja"; puede ser terrible arpía cuando se enoja, aunque nunca fui blanco de la furia de la enana.
Apática como ninguna, con una mirada fuerte y ese pelo colorado que perfectamente podría representar un "cuidado, inflamable". Increíblemente, en muy poco nos parecemos... ama los zapatos, tiene compulsión por comprarse ropa, adora los perfumes y pintarse. Va a una podologa todos los meses y también a la peluquería. Y yo, bueno, odio todas esas cosas. Con una consola de video juegos y un televisor para ver películas, ya soy feliz.
Dos cosas nos unen: el amor por los perros y la neurosis por la limpieza. Y hablando, descubrimos que en el pasado tuvimos dos chicos en común.

Pero la bruja tiene un corazón gigantesco, de oro. Ella, que es tan inpuntual, y se re cuelga con los mensajes y no responde, o te deja colgada esperándola porque algo le surge y nunca llega a visitarte, es una de las pocas personas que entiende mi forma de ser. Jamás infla los cocos si pasan meses sin vernos. Pasa el tiempo y sin embargo cuando nos encontramos, es como si no hubiera pasado. Jamás me insistió para salir, aunque alguna vez que fuimos a una peña se aprovechó y me planchó el pelo y hasta me pintó.

Mi bruja amiga, que vino enseguida cuando me torcí el tobillo, y con ese gesto tan maternal, me hizo compañía, mientras ponía el pie en un balde con agua y hielo, que ella misma me preparó. O cuando extrañada por la cantidad de papeles de caramelos que había en bolsas de basura de mi casa, me compró un paquete de unas gomitas con azúcar ultra repugnantes, nada más para probar cuantas comía antes de empalagarme. Mi amiga, que vive en una nube de pedo como yo, como el día que fue mi novio a buscarnos a la guardería de perros y las dos nos sentamos y casi nos prendemos un pucho porque ni reconocimos el auto de mi novio, estacionado a 20 centímetros de nosotras.

Compañera de copetines, con un muy buen gusto para tomar, un litro de verborragia, capáz de hacer reaccionar a un muerto con todas sus historias infinitas, y con su actitud y aptitud para ser psicóloga. La que me vio llorar tantas veces, tantas veces me escuchó y aconsejó.

Esa bruja que tanto quiero, ayer vino a casa porque quería bajar unas fotos de su cámara, y como no había traído el cable, no pudimos, porque mi lectora de tarjeta no funciona. Así que muy relajadamente me dijo "te dejo la cámara Mari" y después a la noche te alcanzo el cable.

Charlamos un rato y después se fue.

Hoy a la mañana...

empecé a buscar la cámara como loca desquiciada y no aparecía por ningún lado. Tenía el corazón en la garganta, porque ni me acordaba donde la había dejado, y encima tengo momentos en que hago cosas extrañas, como... tirar a la basura un queso que en realidad estaba por guardar en la heladera. Meter en el freezer el celular, y cosas por el estilo. Encima con las molestias que tengo, estoy más desconectada todavía, así que hasta creí que había tirado la cámara a la basura...
Entonces le mando mensaje...

- Mari, ¿vos te acordás donde dejé la cámara? - No te la llevaste sin darte cuenta, ¿no?

Ahh... una tensión lo que no me respondía. Pensé que me estaba puteando y me esperaba una real puteada porque le había perdido la cámara. Y entonces me responde...

"jajaja si Mari, ni cuenta, que locura, ni cuenta"
- Boluda, que cagaso me pegué. Ya pensaba que tenía alzheimer.
 "Peor yo Mari, que si no me mandás un mensaje no me doy cuenta"

Terrible, estamos re gagá las dos.

Cambio - fuera

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