Y entonces llegó el control del lunes. El turno era para las 9 am. Fui caminando tranquila, necesitaba moverme un poco. He pasado unos días... ¿feos? ¿extraños? ¿de espanto? Complicado elegir el adjetivo apropiado. Los dolores intensos pasaron, pero siento mucha inestabilidad. Si me siento unos minutos, me contracturo, si me quedo parada un tiempo, me contracturo. Si estoy mucho tiempo con el cuello ortopédico me contracturo; pero si me lo saco, siento inestabilidad y vértigo, como si de repente mi cabeza fuera muy pesada y no pudiera sostenerla en su lugar.
Así y todo, llegué optimista a mi turno de control. Sentía que tenía el retorno a mi vida habitual ahí, casi en mis manos. Con el cuello derecho y la contractura asesina fuera de la escena, imaginé que el pronóstico era bueno.
- querida, ¿te hiciste la resonancia?...
- No, doctor. Usted me dijo que esperábamos a ver mi evolución para definir si era necesario o no...
- Es verdad, bueno, y... ¿como estás?.
- Mejor, la verdad. Nada más que me contracturo fácil estando sentada y parada, y tengo algunas puntadas en los brazos y...
Esto solamente lo puedo describir así. Es como si la palabra puntada hubiera convertido al médico en un histriónico personaje salido de una película de Woody Allen. Aunque realmente me recuerda al pastelero maléfico de los dibujitos de strawberry shortcake. Los viejos, claros. No sé si es el bigote o los ojos casi salidos de órbita.
Más o menos fue así...
- AHHH NOOOOOO, VAMOS A HACER UNA RESONANCIA.
Entonces agarró el teléfono... y dá miedo verlo agarrar cosas porque tiene en las manos unos temblores que no había visto antes, peores que los míos. Creo que eso hizo toda la escena más grotesca; y la palabra "urgente".
-un pedido para Motta, de resonancia magnética nuclear, urgente. Ponele en el pedido "urgente"
Y así salimos, mi cuello y yo, con rumbo a la clínica modelo a pedir un turno, con ese pedido con la palabra "ur gen te". $1300 pesos. Así, cortito y al punto.
Creo que soy suicida, porque fui caminando hasta la obra social para darme el alta y ver si me podían reconocer parte del estudio. Suicida, o quijotesco de mi parte, basta con decir que, aunque estuve hasta el medio día con los trámites, no fue suficiente para que todo esté listo para las 7 de la tarde, horario en que tenía que tener todo listo para poder hacerme la resonancia a las 3:30 am. Son tantas las vueltas que di, que me canso de sólo recordarlo. Pero las 7 de la tarde me sorprendieron con el pedido del médico en la mutual, esperando para aprobación, y conmigo en la ventanilla de la clínica sin el pedido, sin el cual, y valga la redundancia, no me podían hacer los estudios.
Así que tuve que cruzarme al Iteo para que me hicieran nuevamente el pedido, y para cuando volví, ya habían cedido mi turno a otra persona, por lo que lo pasaron para las 5 am. Fui, hice un pago parcial que queda sujeto a reintegro si la obra social finalmente me autoriza ese pedido urgente. Definitivamente para ellos la palabra "urgente" está dotada de una connotación diferente. Pienso que si tuviera un problema cardíaco, probablemente me hubiera infartado.
Ya en Casa a eso de la 1 pm.
sin hambre, claro, comí apenas una manzana. 5 minutos después estaba en el baño. Sí, todo lo opuesto a la constipación.
A la noche, mientras tenía con mi novio una conversación de esas que nadie quiere tener, fui tres veces más al baño sin haber comido casi nada.
- No sé, a mi la verdad me da miedo cuando aparece la posibilidad de una cirugía, después de lo que pasó con mi papá.
- Y sí, yo también tengo miedo. Espero que no sea nada.
Ya me estaba preparando para acostarme cuando sonó el teléfono. Era de la clínica, preguntando si podía ir en media hora, que les habían cancelado un turno. Y así fue que mi resonancia no se hizo a las 3:30 am, ni a las 5 am, sino a las 11:30 pm del lunes.
¿Que se siente? Como un obrero con un taladro, picando cemento justo al lado de tu oreja.
Ahora solamente queda esperar. Los resultados van a estar para el jueves.
Es extraño, pero cada vez que creo que las cosas están a punto de terminar, se agregan unos metros más antes de la linea de llegada. Es como cuando en esos días que no tengo ganas de ir al trabajo, pienso para mí "ojalá vaya poca gente y sea un día tranquilo". Y claro, se inunda de gente.
Ahora que sólo quiero retomar mi vida habitual, ese día no llega nunca.
Así que me voy a callar mis ganas y no voy a hacer planes como lo de hacerme control el lunes para no llegar tarde a trabajar el miércoles. Ya veo que siempre termina pasando lo opuesto.
puta la vida, ¿no?
Cambio - fuera.
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