31 ene 2010

Tuve un sábado complejo. Ahogada en mis preocupaciones, no podía pensar en nada más. Pero a veces, observar el problema de otras personas, te hace entender que los tuyos son una idiotez. O quizás menos, ni siquiera son un problema.
El chiquito del cumpleaños no lleva una vida normal. De verdad no sé que es lo que le afecta, pero no puede moverse por sus propios medios. Cumplió tres años y no camina, tampoco le vi hablar.
Ya me habían adelantado algo de la situación, pero verlo me sacudió. Puedo decir que quizá sea el chiquito más amado del mundo. Jamás vi tantos familiares involucrarse de esa manera. Los padres... el amor de los padres es incondicional, pero es por ellos que siento una especie de tristeza cuando pienso en que sentirán ellos como padres al entender que por ley natural, quizás se vayan de esta vida antes que el chiquito, un chiquito que no puede subsistir por sí mismo.
Pienso en sus carreras, sus estudios, sus trabajos, tanto tiempo invertido para formarse, para tener la posibilidad de construir una familia y entonces aparece una realidad que el dinero quizás no pueda solucionar.
Me sacudió. Este tipo de realidad pone en perspectiva la relevancia de las cosas.

2 comentarios:

Unknown dijo...

muy cierto Mar, lo vivo casi en carne propia.. los prejuicios son lo peor en esos problemas.
Besos..

Mente de Mar dijo...

me sacudió la cabeza. Tantas cosas que no hago por no darme el tiempo, y ver estas realidades te hace reaccionar. Hay personas que realmente NO PUEDEN hacer y que darían lo que fuera por poder, y uno que puede, no hace por cómodo o por lo que sea. Muchas veces no valoramos lo que tenemos.
Besos!