1 feb 2010

Finalmente llega la lluvia... Un alivio que realmente hacía falta.
Hoy que no trabajo, me gustaría que lloviera violentamente, pero por ahora sólo tenemos truenos y algunas gotas paupérrimas.

El sábado mientras estaba en el trabajo, me di cuenta que he estado tan saturada pensando cosas, que no había llamado para preguntar por Blondo.
La verdad que las noticias me iluminaron el día. La nueva dueña se oía francamente feliz y por sus relatos, Blondo ya se metió a toda la familia en el bolsillo.
Han perecido algunas chinelas y la pelotita de fútbol americano que le regalé, la toca solamente él. No se la presta a nadie!
Se sube a las camas y cuando lo bajan, espera en silencio que la víctima se duerma para volver a perpetrar el crimen. Cómo me pasaba a mí, al día siguiente tenía un perro de 21 kilos apoyando la cabeza en mis piernas.

La mejor parte es que esta semana viene de visita. Estoy realmente muy contenta. Esto es como la luz al final del túnel. Es, afortunadamente, poder ver que todos los sacrificios que hice por mantener a este perro fuera de la calle, valieron la pena.
Esta chica había perdido su perrito, se le había muerto. El día que vino a buscar a Blondo se la veía triste.
El sábado la escuché contenta y Blondo también está contento. Tiene patio para correr, pasea en auto y lo más importante de todo, es perro único que será cuidado y malcriado como corresponde.

Bueno, momento de emprender la retirada. Ya que la temperatura lo permite, voy a prender el horno para hacer galletitas.

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