
Definitivamente perdí mi cordura. Definitivamente, la senilidad, me ha traído nada más que locura.
Desde que cumplí los 30 años, mis neuronas hacen pogo en mi cabeza, como fanatico en recital de metallica.
Con un poco de suerte,quizá alguna sobreviva. Aunque si se mueren todas, mejor! Así no pienso más, no decido más y no me arrepiento más de las cosas decididas.
Hoy bien podría llamarme Flora.
Empieza mi mañana... que emoción...
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