Es extraño volver por acá, volver y ver tantos recuerdos de esa otra vida que alguna vez fue mía. Es extraño observar tanta destrucción a la distancia. Y resultó ser que todo a lo que le temía, hoy es una realidad y ya no tiene peso alguno. Ya no recuerdo su voz, ni sus gestos y ya no existe nada que nos vincule. Jamás volví a verlo y si lo hiciera creo que sería triste ver a un perfecto extraño.
Pasaron cinco años y no soy la misma persona. No volví a enamorarme y mi vida es un mar de tranquilidad. Dicen que después de la tormenta, siempre llega la calma. Y ahora vivo por mí, para mí y mis afectos. La soledad puede ser una experiencia realmente enriquecedora y la mayor parte del tiempo soy felíz.
No sé si todavía queda alguien por ahí leyendo este blog, pero ya volveré a contar sobre mi vida actual. Me han dado ganas de retomar la escritura.
Cambio - fuera
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