16 ago 2015

House (1986) - Retro regreso a mi infancia

Hacía días, semanas, que tenía ganas de ver esta película. Todo empezó jugando al Mortal Kombat con mi novio. Uno de los personajes, Erron Black, nos hizo acordar al pistolero de House 2.  Ayer, mientras mirábamos la primer película, me volvieron algunos recuerdos de mi infancia.

Empecé a ver cine de terror desde muy chica. A mi mamá le gustaban esas películas, que junto a una amiga, se reunían los sábados por la tarde, y tejían mientras charlaban, o miraban algún vídeo que habían alquilado. Entonces no había cd's, ni dvd's. Sólo vhs.

En aquellos años, los pisos de la casa eran de granito. Un enorme televisor de tubo "Zenith", estaba situado en el centro de un mueble de madera, muy grande, que abarcaba casi toda la pared del living. Los sillones que hoy tengo en mi departamento, eran los protagonistas del ambiente, junto con el hogar, que jamás funcionó. No tengo recuerdos de haberlo visto prendido nunca. Creo que estaba mal construido, y el humo no salía hacia afuera, sino hacia el interior de la casa. No teníamos calefactores, tengo recuerdos de alguna estufa eléctrica, pero no para esa época. Recuerdo la mezcla de olor a kerosene y a cigarrillo. También fumaban, mientras tejían  y miraban películas, o charlaban. Juro que esas tardes, eran mágicas, perfectas. El calor de la estufa, los sonidos de la tele, los mates... facturas de "La Peruana" en calle Ramirez, en la misma cuadra donde vendían los mejores ravioles de la ciudad, "Raviolandia" (ambos lugares aún existen). Tengo recuerdos de la exquisita torta alemana de "Las Margaritas", pero un poco más ligado a las tardes en la quinta de una prima de mi mamá.

Tantas memorias que explican muchos de mis gustos y ritos actuales. Amo el invierno, los calefactores prendidos, tardes de películas en el sillón (preferentemente de terror), tapada con mi manta de polar y la bolsita de agua caliente. Los mates, algo dulce para comer y, por supuesto, mi insuperable vicio: el cigarrillo.

Dejo el trailer de la película. Es uno de esos clásicos que vale la pena volver a ver. Y a mi criterio, y de mi novio, merecedora de una remake.



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