5 nov 2013

Misión Ecografía: tomar 1 litro y medio de agua y no orinar sin orinarse en el intento

Ayer tenía turno para realizarme el tan odiado y siempre incómodo estudio de ecografía abdominal. Para quienes han tenido la suerte de no tener que someterse al proceso, les cuento que los preparativos previos al estudio son torturantes:

- En media hora, tomar un litro y medio de agua.
- Pasada esa media hora, retener el líquido por una hora (hora previa al estudio), es decir, no orinar.

Después viene el desafío de movilizarse con la panza inflada de agua, y con el paso de los minutos las ganas de orinar se incrementan, al punto que una hace malabares (cruza las piernas, se sienta, hace bailecitos) y todo tipo de métodos que permitan impedir la tan temida fuga.

Le pedí a mi señor padre que me lleve en auto. Ya me imaginaba caminando y dejando un rastro líquido, o lo que es peor, haciéndome pis en el asiento trasero de algún pobre remisero que, con ira, me exigiría que le pague el tapizado. No podía arriesgarme.

Para cuando llegué a la clínica no daba más. Parada en la fila esperando pagar el estudio, no sabía en que postura ponerme para no hacerme encima. Para cuando llego a la ventanilla y anuncio que tengo turno para una eco, la empleada me dice: "te estás haciendo pis"

SIIIIIIIII, NO AGUANTO MÁS, le respondí.

Me vio descomponerme y, apurada, me hizo pasar a un baño. "Hacé un poco de pis" (música para mis oídos) "Sino, cuando te pongan el  gel frío y te hagan un poco de presión en el abdomen, te vas a orinar"

El alivio que sentí, no tiene descripción. Igualmente, no podía orinar mucho porque sino se me iba a deshinchar la panza y el estudio no puede hacerse bien (eso dicen - a ver cuando mejoramos la tecnología muchachos, porque hace años que tienen este método y varias mujeres deben haber perdido el orgullo en un charco de orina, mientras esperaban)

Con un poco más de calma, volví a la ventanilla para abonar el estudio y me senté para esperar. Empezaron los bailoteos en la silla, las piernas cruzadas, cara de constipada y una sola idea fija en mi mente: ORINAR.

Finalmente escucho mi apellido e ingreso a toda velocidad. El gel en la panza fue el infierno, y el aparatejo pasando por mi pancita fue un horror. Dejé en claro que ya no aguantaba más, para que no haga un tour extendido por mis ovaritos.

-Nunca fuiste mamá.
- No, nunca.
- ¿Y por qué estás haciendo este estudio?
(¿es relevante, es realmente relevante saber eso? ¿hacer conversación?)
- Porque estoy tomando anticonceptivos orales por unos quistes que me detectaron hace 4 años y ahora los quiero dejar, pero antes tengo que chequear que esos quistes no estén más.

Se ve que percibió mi angustia y mi urgencia, porque me dijo que ya faltaba poquito. Sólo quería ver una cosita más. Después, la frase que tanto quería escuchar

- Ya está, andá rápido al baño. Y no, no hay más quistes.

Una orquesta para mis oídos.

Los resultados van a estar el miércoles, pero ya sé que puedo dejar las pastillas. El viernes tengo turno con la ginecóloga, para que vea la eco y los análisis (algunas cositas no salieron bien en esos estudios - pero eso será parte de otro post) y después, chau Máxima.

Cambio - fuera

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