2 jun 2013

Él y yo

Lo conocí una tarde de Mayo, en 2008, por casualidad; no le buscaba. Siempre me gustó pensar que lo nuestro fue un reencuentro. Ya lo conocía de antes. Es que muchas veces lo encontré jugando al pool y cruzamos miradas, pero él miraba sin mirar. Hasta el día de hoy no se acuerda de haberme visto entonces. Fue hace tanto tiempo, allá por los 90's.

Un curso de Corel y Photoshop, me interesaron en el diseño. Había empezado a hacer las tarjetas para los cumpleaños en la casa de fiesta, en la que trabajé muchos años. Fue por esas cosas de la vida que una tarde de domingo, paseando a mi perro, pasé por su negocio. El cartel decía: Impresiones Láser A3. El formato DIN estándard, la distancia corta, y el ahorro de tiempo fueron las conveniencias que me hicieron volver un día de semana.

Y ahí estaba, con su mirada triste y su pelo enrulado. Nunca me imaginé que pudieramos llegar hasta donde llegamos. Seguí volviendo y las charlas se hacían cada vez más largas. Pero pasaron algunos meses hasta que me invitó a salir. Fue un 10 de Agosto, no me olvido. Por poco romántico que pueda sonar, lo recuerdo porque es el día del cumpleaños de un gran amigo.

Extrañamente, no fue hasta pasados los dos años, que tuvimos problemas. Yo no apostaba a lo nuestro, para nada. El venía de una relación de diez años; ocho de noviazgo, dos de convivencia y el casamiento pautado para el 16 de diciembre de ese año en que lo conocí. Yo había pasado más de 4 años sola, y estaba muy bien así. Contra todo pronóstico, contra todas posibilidades, su ex pareja nunca volvió a buscarlo después de separarse (3 meses antes de conocerlo), y él tampoco la buscó.

No obstante, creo que nuestra pareja fue producto y directamente opuesta a su relación anterior. Todas las cosas que ella tuvo, son todas las cosas que no tuve yo. Promesas, reuniones con los suegros, convivencia. Y lo que me preocupa es que con todos los años que han pasado, nunca hice un reclamo. No por miedo, sí por duda; porque todas esas cosas que no  tengo, no estoy segura de quererlas. Porque la amenaza siempre estuvo presente, la relación podía terminarse.

Su respuesta fue clara. Ese 31 de Diciembre me respondió dos preguntas que formaron los pilares de esto que somos él y yo.

- ¿Si tu novia no te hubiera dejado, vos hoy estarías casado con ella?
- Sí
- Y si yo te dejara, ¿harías algo para retenerme?
- No

Él y yo; nuestras charlas, el afecto, el desapego. Tanto en común, tanto cariño, tanto respeto. La honestidad siempre presente, aunque duela como esos "te amo" para los que mis oídos jamás tuvieron respuesta. No sé que somos, pero somos él y yo.

- Este año cumplimos cinco años juntos - le comenté
(silencio)
- Es mucho tiempo - me respondió, con los ojos clavados en la tele.
Yo también clavé los ojos en la pantalla.
- Sí, es mucho tiempo.

Cambio - fuera

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