27 sept 2010

hoy recuerdo que te fuiste

No sé como escribirte sabiendo que no estás... me encontré con nuestras fotos y los recuerdos afloran, me acosan las neuronas y necesito contarte, aunque no me escuches.

Estos últimos días no dejo de pensar en vos, en tu cara descontenta, cara sucia y pelos despeinados, todo se planta en mi mente. Hasta puedo oler las flores de los paraísos que teníamos en la cuadra.
Lala, Menena, Mariano y Joaquín. Así en ese orden nacieron. Clarita era el nombre de tu mamá.
Me vienen los recuerdos de aquella tarde en que jugábamos y mi hermana me llevaba a "cococho" en su espalda. Bajaba por la entrada a tu garage, por esa bajada tan pronunciada hecha de cemento. Yo caí hacia atrás y me golpié la cabeza bien fuerte contra el suelo.
 Peleabamos vos y yo, te acordás? En el barrio siempre se decía que eras terrible.
Recuerdo que tu papá era militar y constantemente era trasladado de ciudad en ciudad. Así fue que un día la casa de al lado quedó vacía. Los árboles ya no nos vieron jugar a los seís, nunca más.
Se mudaron a Buenos Aires. Por supuesto que fuimos a visitarlos. Ahora vivías en una casa hermosa, con fondo grande y pileta. Todavía me acuerdo cuánto te envidié... y no puedo sacarme esa imágen tuya, parado cerca de la pileta, con tu pijamas a cuadros.

- El hijo de Clarita se murió.
- Cual?
- Mariano.

La noticia corrió por el barrio, de boca en boca, con la velocidad que viaja el viento. Algún idiota incluso juzgaba el cuidado que te daban tus padres. Pero... qué importaba? Ya no estabas, y era díficil de entender que, teniendo toda una vida para exprimirla, vos ya no estabas.
... Y no puedo dejar de preguntarme en que pensabas ese día cuando pasaste por las vías del tren. Todavía me lo pregunto. Qué te hizo creer que tu bicicleta era tan importante que no pudiste dejarla ahí, en las vías, atascada. Por qué no la dejaste?

Ese día no volviste a tu casa, ya nunca ibas a volver. Fue díficil entenderlo, fue díficil aceptar ese vacío que dejaste. Por vos aprendí que, aunque desafíe a la naturaleza, los hijos, a veces, se van antes que los padres.
Las estaciones pasaron, las cartas que escribían tus hermanas dejaron de llegar.
...Supongo que Paraná, nuestro barrio, nuestra cuadra, las siestas comiendo girasoles... todo se sepultó por ser sinónimo de una vida en la que estabas presente, convirtiéndose en un recuerdo que causaba dolor.








2 comentarios:

Manco Cretino dijo...

...
Auch...
Cómo retumba en estos casos "¿¿¿Por qué???". Aun ha de escucharse en tu/sus cabezas, no?
Más que triste.

Mente de Mar dijo...

sip... esas cosas son tan... repentinas, irreversibles e imcomprensibles =/