29 sept 2010

Bajar un cambio

Van llegando las semanas de exámenes, otra vez... Y ni siquiera siento que descansé lo suficiente después de la última ronda de stress. Ni siquiera advertí que se pasaban las semanas, que se hacían meses. No es justo. El tiempo se me escapa demasiado rápido.

Necesito vacaciones, irme. Y es que si mi memoria no me traiciona, la última vez que viajé a un destino turístico fue en el año 97, viaje de estudios durante el colegio secundario. Se imaginarán que no me la pasé tan bien. En la nieve me la pasé más con el traste en el suelo duro que parada sobre mis pies... y eso que solamente trataba de caminar, de esquiar ni hablemos jaja.
A la noche la cuestión no mejoraba demasiado. Ir a boliches no es exactamente una de mis pasiones. Además imposible olvidar esa noche que tomé una trago llamado "quema neuronas". No necesito ni contar como quedé después de eso.

El 11 tengo el primer parcial. El 14 vienen dos más, taller e historia del arte. Falta confirmar publicidad.
A medida que los días pasan, voy notando como crece la tensión y empiezo con síntomas típicos de despelote mental agudo, como...

1- Dónde carajo dejé el encendedor? Y entonces corro arriba, abajo, salgo, entro, me paro, me agacho, hago todo el recorrido mental de vuelta al momento en que lo vi por última vez para media hora después, darme cuenta que estaba en el bolsillo trasero del jean que tengo puesto.

2- Termino un trabajo y lo mando a imprimir, olvidándome de convertir las fuentes a curva y de guardar el archivo en una versión anterior de corel.

3- Termino las quince mil cosas que tengo que hacer antes de irme a trabajar y cuando estoy abriendo la puerta para salir, veo que los perros tienen poca agua en su pote. Vuelvo, lo lleno. Salgo otra vez y entonces me acuerdo que me olvidé el celular cargando en la cocina. Así que vuelvo, lo busco y salgo otra vez, pero entonces me entra la duda de si cerré con llave después de salir así que... vuelvo otra vez! jaja.

4- Me olvido de comprar cosas que necesito: Juro que me voy repitiendo mentalmente durante todo el camino de vuelta a casa que tengo que comprar... digamos como ejemplo tomates. "Tengo que comprar tomates, tengo que comprar tomates". Paso por adelante de la verdulería y boludamente sigo de largo! Por supuesto que me doy cuenta que no compré las cosas cuando termino de cerrar la puerta de casa y veo que no tengo bolsas en las manos.

5- "Pierdo" la billetera. Cuando sí me acuerdo de parar a comprar esas cosas que necesito, meto la billetera en las bolsas que me dan en los negocios y me olvido por completo de sacarla. Así que si fui a la verdulería, termina en la heladera, en el cajón de las verduras. Si fui a la carnicería, termina en la carnicera =/ Después ando como loca por toda la casa, pensando donde carajos la dejé.

Las dos cosas más idiotas, de esta naturaleza, que he hecho han sido:

- Volver del cotillón después de haber comprado cucharas descartables para los cumpleaños, muerta de sed y con la idea fija de tomar agua. Cuando llegué al negocio, abrí la heladera, guardé las cucharas en la heladera y no saqué el agua!
- Esto es más vergonzoso, pero pelé una banana y tiré la banana al tacho de basura y me quedé boludamente con la cáscara en la mano.

Voy bien.... voy bien!

2 comentarios:

seykozz dijo...

jajajajaja!!!

Ok eres un desastre, confirmado.

Yo tb asi que tranquila... no pasa nada... la vida en general es un desastre absoluto... seria aburrida si todo fuera perfecto. Lo de imprimir me pasa mucho y venga a tirar papeles.. pero como son del trabajo pues... nada... cambio el carrete de tinta... con tranquilidad jajaja...

Saludosssssssssssssss!!!

Mente de Mar dijo...

De acuerdo con vos! en palabras del indio solari, cantante de una banda argentina: "la vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo"
Pero tampoco es cuestión de andar como pato criollo, vio? =P
En que trabajás?? no te preocupes, mis labios están sellados. Nunca se sabrá porqué los cartuchos de tinta vuelan =P
saludetes!