6 feb 2010


"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un instante"
Oscar Wilde

- Si tuviera que justificar mi existencia en este momento, encontrar una razón para estar acá, no podría hacerlo. No encuentro mi lugar en el mundo- Le dije.

Cómo la luz antecede al sonido, anunciando el trueno que anticipa la tormenta, quisiera entender mi presencia.
En mi no habita el egoísmo y en mi lista de prioridades tiendo a ocupar el último lugar.
Sueños abundantes que determinaran mi camino, jamás tuve. Sólo algunos, a los que parezco renunciar facilmente.
Algunos están ahí, y los anhelo. Sin embargo, estirar la mano para atraparlos y hacerlos míos se ha vuelto imposible. No es indiferencia, es auto boicot. Un conjunto de pequeños errores y desencuentros que me llevan exactamente en la dirección opuesta que deseo ir. O quizás realmente no lo deseo.
Empiezo a sentirme sofocada por la realidad que me rodea, aunque quizás si no fuera cierto no me sofocaría y sería otro de mis sueños.
A veces me pregunto si todo aquello que he desechado en mi vida, lo hice porque esperaban que no lo hiciera y todo aquellos que hago e hice, lo hago porque es exactamente lo opuesto a lo que se esperaba de mí.
Nunca terminé una carrera y aunque suene mediocre, a temprana edad supe que lo académico no era lo mío.
Habían pasado unas pocas semanas del inicio de las clases. Jardín de cuatro, en una esquina donde funciona una iglesia Bautista.
-Mamá, no quiero ir más.
Sólo eso dije, y mi deseo se respetó. No era obligatorio, no hubo presión. Volví al abrigo del hogar, a pasar las mañanas cuidada por una chica que limpiaba la casa, a quien adoraba con el alma. No recuerdo su voz, borrosamente viene a mi memoria su cara. Pero sus palabras quedaron grabadas...
-las nenas lindas no lloran, porque se arrugan y se ponen feas.
Los viernes con Mary eran la gloria. Mis padres salían y ella se quedaba a cuidarnos. Cocinaba fideos en forma de moño, con perejil y manteca. Por alguna extraña razón, en mi mente continúan siendo el manjar de los manjares.
La mejor parte venía después de cenar. Pijama puesto y tirada en la cama. Ella me rascaba la espalda o tocaba mi dedo anular derecho, hasta que me durmiera.
Hasta el día de hoy, ambas acciones tienen el mismo efecto en mí.
Pero nada es eterno en ésta vida y la presencia de Mary en mi vida no fue la excepción.
Hace unos diez años volví a verla. Estaba trabajando en una esquina ejerciendo la profesión más antigua del mundo. Vulgarmente maquillada y vestida.
No quise que me viera, quizás ni me hubiera reconocido. No importaba. Sólo podía preguntarme en que momento de su vida dejó de lado la honradez para caer en lo simple, lo rápido. Ese día lloré, aunque las nenas lindas no lloran, ese día lloré.
A veces creo saber que lugar ocupo en la vida de otras personas, pero nunca sé que lugar ocupo en la mía. Que lugar quiero ocupar.
Que sueños quiero perseguir, y si los sueños que persigo, son perseguidos por ser inalcanzables.
El deseo es el hambre del alma y la mente, necesita de la carencia porque sólo deseamos aquello que no tenemos. Y al conseguirlo, no podemos desearlo más. Ya es nuestro. Es real.
Entiendo que las piezas de la vida no tienen que encajar para vivirla. Es mientras vivimos que hacemos que esas piezas encajen. Y los sueños... "son las únicas mentiras que pueden dejar de serlo"

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2 comentarios:

Unknown dijo...

Sabés, soy un tipo complejo.. tanto que a veces asusto a mis amigos.
Hace un tiempo perdí a uno porque sencillamente sabía que si me enteraba que se drogaba le iba a dar una paliza.
Sin embargo a veces justifico cosas que para otros son imperdonables.
Me debato entre la calma y la furia, entre la tolerancia y la mano de hierro, sonrío, y dejo de hacerlo sin sentir pena. Soy grís y flúo.. así que hay días en que juzgo a las personas, y hay días en que soy incapaz de hacerlo.

La prostitución.. qué loco, creo que lo justifico, pero está tan mal tocar fondo.. yo hace un par de meses vi a una compañera de la secundaria en una esquina; el último recuerdo que tenia de ella era con guardapolvo, y ahora..

Mente de Mar dijo...

Entiendo tu postura. Yo no podría estar al lado de alguien que quiero, sabiendo que se hace daño. Si sos mi amigo, no puedo permitirte que te dañes, y si tu elección es hacerlo, entonces no voy a estar ahí para verte como te destruís. Creo que la prostitución es una forma de destrucción, de degradación. Es vender lo más importante para poder vivir en este plano. Sin el cuerpo, la existencia en este mundo es imposible.
Yo sé que hago cosas que me dañan, como fumar, pero no lo haría por ejemplo si fuera hipertensa con problemas cardíacos.
Para mi, mi cuerpo es mi templo. Es lo que guarda todo lo que soy, lo que pienso, lo que siento. Sin él sería incapaz de acción. Permitir que cualquiera lo toque, exponerlo a enfermadedes y violencia es degradarlo, es no quererse, dañarse a uno mismo.
Entiendo lo que sentíste con tu compañera. Alguien cercano, ahora ajeno, en un momento decidió que era más fácil venderse que esforzarse por ganarse la vida. Yo sé, y en esto comparto que vos lo justifiques, que no todos tienen la posibilidad de ganarse la vida de una mejor manera, pero prefiero deteriorarme limpiando casas ajenas, a que alguien use mi cuerpo... o quizás para Mary cuidarme era una tortura jeje=P