24 nov 2009

Blondo sigue con nosotros

El Próximo miércoles va a cumplirse un mes que está en casa. Los primeros días fueron complejos. Principalmente por mis miedos. No confiaba de mi perro. Tenía miedo que lo rechazara. Así que llevaba al cachorro a trabajar conmigo. Pero los veterinarios me desaconsejaron que lo hiciera, ya que podría crear celos innecesarios en mi perro, al ver que él quedaba en casa y Blondo salía conmigo.
Afortunadamente se han hecho amigos. Como muestra en la foto, todos los días juegan en la terraza cuando baja el sol, y por la mañana temprano, después de nuestra caminata matutina.
Son un poco bruscos, pero a mi perro le ha venido tan bien tener una compañía. Llega a la noche rendido y ya no anda haciendo ruidos con sus patitas, caminando de un lado a otro. Además, come su alimento balanceado sin protestar. Antes sólo cenaba lo que le cocinaba por las noches.
La piel le ha mejorado, es que tiene serios problemas de alergia, y el que haya comenzado a comer el alimento hipoalergénico le ha traído algunos beneficios extras.
Volviendo a Blondo, saqué un anuncio en el diario intentando encontrarle un hogar. Pero las personas que respondieron a dicho anuncio, francamente dejaban mucho que desear. Me es incomprensible que una mujer embarazada y una hija de cinco años, quiera un perro para que juegue con la nena, un cachorro. Como si el perro fuera un juguete, ignorando que el cachorro es un niño más, y necesita tal vez más cuidados que un humano. Tampoco me parece prudente la concepción de compañero de juego de un niño, porque el perro joven muerde jugando. Y convengamos que es muy fácil que un simple roce de los dientes, lastime la piel de un chico.
Otra persona, lo quería para tenerlo en el patio de su casa en construcción, para que cuide los materiales de su obra... ¿Tengo que opinar? Claro que sí, si se me van los dedos.
Un perro no es un juguete, no es tu policía particular y no es un objeto para decorar tu hermoso patio. Es un ser social, que debe interactuar con las personas, necesita de afecto y cuidados. Es un ser vivo, un animal de compañía.
A esta altura de mi vida, no debiera extrañarme la inconciencia de las personas. En nuestra ciudad tenemos cerca de cuatro mil perros en las calles. Producto de la idiotez e ignorancia de las personas. Que creen que un perro es algo temporal, que puede descartarse cuando resulte conveniente, cuando deje de ser divertido, cuando implique responsabilidad de nuestra parte.
El hecho de seguir encontrando cachorros en la vía pública, también deja ver que los planes masivos de castración supuestamente implementados por nuestro querido intendente, no están siendo llevados a cabo masivamente. Y es así como nos encontramos con perros jóvenes que son tan gordos como una aguja y pelados. Bueno... al menos yo los veo. Como también veo que una gran virtud que parecen poseer las personas es la de no ver.
Supongo que Blondo va a permanecer en casa. Esto implica una serie de sacrificios de mi parte. Más tiempo invertido paseando un perro más, más dinero en el veterinario, limpieza del hogar más frecuente, y renunciar a esos gustos un poco costosos que a veces tengo. Pero esto significa un perro menos en la calle, así que con gusto lo hago. Prefiero dejar de comer a dar este perro a alguien que va a terminar dejándolo en la calle porque mordió al hereje de su hijito que quería ver que había atrás del ojo del perrito e intentaba pinchárselo con una aguja, o porque le rompió ese ficus tan preciado que yacía impecable en su patio.

Buenos días.

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