15 abr 2008

Hoy


las hojas caen de los árboles y bailan al compás del viento mientras el otoño se instala lentamente en mis días. El verano ya no es, y el invierno aún no llega. Pero el hoy está acá, y pienso en formas de vivirlo, antes de que estos fugaces segundos se transformen en pasado y el futuro se convierta en mi presente.

Y las palabras carpe diem aturden mis pensamientos finalmente cobrando sentido, su verdadero sentido, y no la mal interpretación que se ha hecho. No se trata de disfrutar el momento sino de aprovechar el día. De vivir segundo a segundo los breves presentes de manera tal que al final del día no haya nada de que arrepentirnos.

No estoy segura de los caminos que he tomado, a veces dudo y me pregunto si ese ladrillo que agregué a la construcción de mi vida, realmente era necesario para continuar la obra o si sólo ha sido puesto ahí en vano. Pero en otros momentos, firmemente creo que mientras vamos viviendo, las piezas del rompecabezas van lentamente cayendo solas en su lugar, y entonces un día miramos el todo completo, y finalmente lo que no entendíamos tiene sentido. Cómo si no hubiera posibilidad de error, como si hubiera sido escrito, y simplemente nos hicimos cargo de actuar acorde a ese guión.

Maktub, diría Coelho.

Pero entonces vuelvo a dudar... y si en algún momento, doblé en la esquina equivocada y no llegué a donde debería estar?
De chica me esforzaba por encajar y sufrí por no poder hacerlo. Con los años eso lentamente mutó y es que tal vez no nací para "encajar", tal vez nací para sobresalir.

1 comentario:

Manco Cretino dijo...

Esa es una buena posición. Me gusta.
En cuanto a los ladrillos, creo que los dioses juegan al albañil con nuestras vidas. El plano ya esta hecho, ellos van construyendo, nosotros creciendo.
Me presento: mancocretino.blogspot.com
Mucho gusto. Estás limada (¡y eso también me gusta! Ja!).