13 abr 2008

Entonces lo encontré


Como te lo había pedido. Un compañero que camine conmigo por este camino tan sombrío, tan plano, este camino en el que quedé parada sin saber que dirección tomar.

Quisiera decir que me siento mejor, pero no creo que mejor exista. Solamente creo que al final nos acostumbramos al dolor, y se vuelve soportable, se vuelve cotidiano.

Lo encontré caminando, y hubiera podido seguir de largo si no hubiera llorado y gritado. Entonces lo llamé y se acercó. Se tambaleaba y casi no lograba mantener los ojos abiertos. La piel solamente era un vestido para sus huesos. Entonces vi su cuello. Tenia un agujero, sangraba.

Nadie nos ayudó. Idiotas entes parados mirando el espectaculo como un privilegiado en primera fila mira una pélicula de la que no participa. Hasta la señora nicotina que insistía en que te llevara, hizo un gesto de indiferencia cuando le dije que estaba herido y no me animaba a alzarlo.

Así que caminamos como pudimos, él herido, yo con mi esencia vacía.

Entré a una tienda de mascotas y le pedí una opinión a un empleado.

- Es herida de bala - dijo - limpia y redonda. Calibre 22 probablemente.

Llamé a nuestro veterinario para que pudieran ir a buscarlo. Estabamos lejos, no ibamos a llegar caminando.

Entramos al trabajo y salté, grite, lo sacudí. Tenía que permanecer despierto. Pero él quería dormir. Fuí con él en la camioneta y aunque sólo esperaba fatalidad, extrañamente las noticias fueron buenas.

- Sólo una herida, una simple herida infectada y abichada por las moscas.

Te fuiste de casa un jueves, nena, y un jueves él llegó. A veces me duele mucho mirarlo. Es que se parece tanto a vos. Pero lo sigo cuidando, voy a hacer por él todo lo que no pude hacer por vos.

Ya está más seguro de sí mismo, pero se asusta con facilidad. Con sólo levantar el tono de voz, se puede verlo esconderse en el primer lugar que encuentre.

Ayer salimos a caminar y lo confundieron con vos. Le hablaron como si fueras vos y me pregunto cómo es posible, que habiendo dejado tremendo vacío en mi existencia, las personas que te conocían ni siquiera hayan notado tu ausencia. Y por un momento quise ser ellos y creer que eras vos que estabas a mi lado y no saber que ya no estás conmigo.

Todavía lloro, pero cuando pienso que desde algún lugar tal vez puedas verme, y que tal vez sientas dolor e impotencia por no poder acercarte, trato de controlarme. No quiero que estés triste. Creo que eventualmente vamos a estar bien. Sólo tengo que poder agachar mi cabeza y aceptar que la vida dio las cartas y esto es lo que nos tocó. Y en este juego, no se decide si se juega o no. Hay que jugar... sólo podemos decidir cómo usar las cartas que nos fueron dadas.

2 comentarios:

Alonso81 dijo...

que "bonito" blog...que bien expresas el relato..

vity dijo...

Hola Mar.
He leído tu entrada, una alegría que ya esté algo más animada con un nuevo compi de juegos.
Es hora de volver a nacer, tener un nuevo proyecto ilusionante, y poder seguir el ritmo de la vida, siempre sin olvidar, recordando, pero no viviendo en el pasado.
Gracias por pasarte por mi blog. Yo estoy genial la verdad.
Espero que tu también llegues a estar así.
Besitos desde España