16 oct 2016

Buscando seguir

Adriana, mi ex psicóloga, me repetía que mi don era hacer cosas bellas con el dolor. Me hizo ver mi capacidad de lograr cosas positivas, aunque a mi alrededor todo se derrumbara.
Y esta vez, fue un derrumbe importante, y por un tiempo, me quedé con esa sensación de no saber que hacer con las ruinas. Y quedé como suspendida, esperando algo. Quizás que decidieras volver, quizás que te dieras cuenta que era más grande lo que sentías por mí, que lo que te estaba confundiendo, y que quizás pudiera ser suficiente para encontrar la forma de cambiar, juntos.

El ropero que usabas, quedó vacío por un mes. Hasta que un día pude sacar algunas de mis cosas, y ocuparlo con mis zapatos y ropa. El mismo día que logré sacar tu desodorante que dejaste sobre la mesa de luz. Ayer cambié el canal de la tele del dormitorio, el canal que dejaste puesto la última vez que lo prendiste. Y pasó de C5N  a Fox.

Pude seguir con mis ejercicios, aunque no siguiera yendo al gimnasio, y después de cinco meses, mis abdominales están marcados. He podido re-ordenar el living, cambiar algunos muebles y volverlo habitables una vez más. Aunque todavía no logre usarlo. Pero me da satisfacción haber ideado algo en mi mente, y que hoy esté concretado.

He dejado de lado los dibujos, aunque he intentado hacer algunas cosas con el tema, no he tenido resultados favorables. Pero me doy cuenta, que todo es cuestión de tiempo. Y que de a poco, paso a paso, he podido salir del estado de parálisis. Quizás sea que ya no espero nada o tal vez pude entender que éste es mi presente, las ruinas, y que la única posibilidad de transformación proviene de esas ruinas. Tal vez, hay que caerse y todo tiene que romperse, para poder encontrarnos a nosotros mismos, o para recordarnos que en realidad en nuestro interior hay fortaleza, aunque por momentos he creído que no la tenía, hoy sé que ahí está.

Pude ir al médico y hacerme todos esos chequeos que jamás hice antes. Estoy completamente sana. Todo salió perfecto, a excepción de la vitamina D. La tengo un poco baja. Pero en resumen, soy una flaca muy sana. Ya pedí turno para hacerme el tratamiento en las piernas, salí a comprar jeans nuevos y voy a seguir haciendo todo lo que me haga sentir bien y me sirva para cuidarme y sentirme mejor.

Maruja, la bruja que te empuja, sin saberlo, creo, me ayudó con el tema de las películas y los fines de semanas. Nos miramos una película en su casa, con galletitas y facturas de por medio. Y el viernes, volví a comer helado, con ella y su "aún no se quieren poner títulos". Me alegra el alma verlos. Yo vi cómo su mundo se vino abajo después de su separación. Y hoy, la veo reconstruida, y me hace feliz.

Dejo algunas fotos de algunas de las cosas que he ido contando y otras que he ido sacando después de la separación. Y cierro mi post con un deseo que alguna vez leí en uno de mis diarios de la adolescencia: Que todo esto pase y pueda mirar hacia atrás y recordar sin sentir dolor, sin llorar.

Cambio - fuera









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