2 nov 2012

Cambios

Es difícil volver acá. Es difícil volver a escribir después de la última entrada.
Dije entonces que "algo se me había muerto adentro", y todavía lo sigo sintiendo; ya no soy la misma.
Es ese dolor que se ancla al pecho, y aunque pasa el tiempo, el dolor nunca se va. Uno nada más se acostumbra.
Ya estamos cercanos a los dos meses de la partida del viejo, y el agujero que nos dejó es imposible de llenar. Un año y medio de mi vida dedicada a él y de golpe eso se rompe y se lleva a la rastra el amor, las caricias, las miradas, mi rutina junto a él.
Yo sabía que iba a llegar, él estaba muy viejo. Cuando lo encontré no le daba más de dos meses de vida. Y el viejo aguantó año y medio. Yo siempre lo miraba y le decía en broma, "ese no fue el trato, viejo"

Hace varias semanas ya, fui a la casa de la otra familia que él visitaba. Que esa puerta estuviera abierta y él no saliera, fue la aguja que terminó de atravesarme el corazón. De camino me tuve que prender un pucho. Me temblaban las piernas al hacer ese recorrido que tantas mañanas y noches hicimos juntos. Y después esa puerta abierta y vos viejo que no salías. Entré y me senté a tomar unos mates. Ay, viejo! que agujero nos dejaste a todos. Les quise dejar tus busitos, para tus amigos perros, eran tuyos por derecho, te los regalaron en la vete en una de tus tantas internaciones. Y yo sé viejo que si vos hubieras tenido la capacidad de hablar, hubieras dicho que querías que tus busitos los usaran Bono y Ricky. Pero no quisieron, no podían aceptar. Esas pilchas, viejo, eran como tu marca personal. Tu abriguito super gay con corazones, y el rojo super canchero, con el número atrás.

Cuando volví de enterrarlo, me encontré con una perrita chiquita que parecía perdida. No pude dejarla ir, por más roto que tuviera el corazón. Terminó quedando con mi vieja, se llama Chichita.


Y la semana pasada rescatamos con una amiga un perrito que había estado tirado en una cuneta. Ciego, con úlceras en los ojos. Los veterinarios pensaron que iban a tener que extirparlos, pero con una semana de tratamiento logramos salvarlos. Ahora puede ver un poquito y hasta mueve la colita. Le pusimos Chichito, porque es re parecido a Chichita, y también tamaño pulga como ella. Ahora está en guardería, así que tenemos tres perros a nuestro cargo. Se nos agrandaron las cuentas, pero bueno, no podíamos dejarlo tirado.


Estoy a dos semanas de terminar las clases. Me quedan cuatro finales y termino, me recibo. Calculo que en marzo daré la última materia.

Ahora me voy, quería contar un poco como van las cosas, que ha pasado. Entré mil veces al blog para escribir y no pude hacerlo. Pero en algún momento tenía que retomarlo, y decidí que fuera ahora.
Comparto un vídeo que hice en el verano, ya lo he posteado, pero va de nuevo, en memoria de mi viejo bello.



No hay comentarios: