30 may 2012

Rotti y Rasta


 La historia de Rotti y Rasta, es una historia triste. Lo que más me duele al verlos, es saber que alguna vez tuvieron hogar y conocieron el afecto, la protección, la seguridad. Hasta que un día sus dueños se mudaron de casa y, como si fueran unos muebles viejos, los dejaron abandonados; no los llevaron con ellos.

Así empezó su historia. De platos y cuchas, pasaron a bolsas de basura y al piso duro de la calle. Los he visto empapados por la lluvia, acurrucados sobre hojas en los cordones de la calle durante el otoño, bajo la fina llovizna de invierno, sufriendo el calor en verano. Pero a pesar que los meses pasaron, que sus vidas cambiaron, ellos jamás se separaron. En las buenas y en las malas, con una lealtad que desearía ver en los humanos. Inquebrantable.

Si Rotti quedaba encerrado en alguna cochera, Rasta no se movía de su lado hasta que alguien fuera a buscar el auto y el pudiera salir. Y si Rasta decidía que quería quedarse acostada en la esquina y no seguirme para darles de comer, entonces Rotti se quedaba en la esquina también.

Se me caen las lágrimas cuando pienso en ellos, por mucho tiempo no pude hacer más que alimentarlos y llevarlos al veterinario si era necesario. No pude darles un techo, porque ya tengo tres perros, y dos de ellos son sumamente agresivos con otros perros, y ni hablar de que todavía vivo con mi viejo, y si entraba dos perros más, probablemente salía yo eyectada de una patada bien encajada en el traste.

Pero sabía que era cuestión de esperar, y el destino quiso que la suerte cambiara para ellos. Y hoy estoy en posición de hacer más. Llegaron la semana pasada y Rotti tenía una herida muy fea en su lomo. Así que una vecina (más perrera que yo) los entró a los dos. Ella se hizo cargo de llevarlos a la veterinaria y les diagnósticaron sarna a los dos. Para él indicaron antibióticos también, porque de lo contrario esa herida se podía abichar. Hasta el momento veníamos bien. Pensábamos ponerlos a los dos por un mes en un refugio hasta que se recuperaran por completo de la sarna. Pero el sábado la suerte dió otro golpe y Rotti empezó a sangrar por el pene. Tenía todo inflamado y brotado hacia afuera. Le hicieron un raspaje y el tejido extráido podría ser tumoral. Ahora no queda más que esperar y, si los resultados no son buenos, tendremos que hacerle placas o ecografía para ver si tiene tumores adentro. Así que organizamos una rifa para recaudar fondos para ellos. La guardería ya la cubrimos nosotras por este mes, pero el resto no sabemos cuanto puede costar.

Siento mucho alivio al tener a otras personas ayudando, y hoy me sentí muy contenta cuando muchas compañeras de la facultad colaboraron con la rifa. Y a pesar de que me muero de rabia porque no puedo creer que la vida sea tan injusta para estos dos animales que nunca le hicieron nada a nadie, por otro lado me siento agradecida de encontrar gente que no está en stand by,  y se conmueve y participa.






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