24 dic 2011

Ding dong bell

Nuevamente estamos finalizando el año y se acerca la noche buena. Como ya muchos sabrán, no es la época del año que más me agrade. No soy de comprar regalos a dios y medio mundo, detesto la pirotecnia, me hace tener pensamientos negativos. Con poca frecuencia le deseo el mal a alguien, diría que casi nunca, excepto cuando usan pirotecnia. No puedo negar que deseo que se achicharren con su propio festejo. De hecho, me  fascina pensar que uno de estos monos sin pelos se quema medio brazo y así finalmente aprende la lección y se deja de quemar plata, de generar contaminación acústica y de atormentar a los pobres animales que conforman la fauna urbana.
Como es habitual, acá en casa festejamos el cumpleaños de mi señor padre. Creo que cumple 68. Rara vez hay intercambio de regalos, y este año ni siquiera bajamos el árbol. Si se lo puede llamar así. Bueno, supongo que podría ser un bonsái navideño. Todavía está exactamente dónde lo dejamos el año pasado, sobre el mueble del comedor.
Yo sé que muchos han de pensar que soy una amarga. Quizás me traumé de tanto girar la cabeza cuando era chiquita, buscando el trineo que volaba en los cielos. Pero así como admito lo que no me gusta, también tengo que confesar que me gusta mucho el espíritu que se despierta en la mayoría de la gente. Me gusta que la navidad sea motivo de encuentro, de reunión. Creo que el 24 y el 31, son las únicas dos noches del año que nos sentamos como una familia a cenar juntos, hasta parecemos normales jaja!. Los 363 días restantes cada quien come por su lado.
La estética de la navidad también me gusta. Me encanta ver el rojo con el verde, las vidrieras de negocios y balcones de las casas decorados, algunos programas de la tele, especialmente los documentales que tratan de llegar al fondo de la cuestión, sobre quien era Santa Claus y si existió Jesús. Las publicidades internacionales son sin desperdicio; o vídeos como este, que son la ternura:



Ya que hablé del tema, comparto una foto de mi triste árbol


Ya sea que festejen el cumpleaños de un ser querido, el nacimiento de Jesús o la llegada de Papá Noel, no importa el motivo, les deseo unas felices fiestas. Eso sí, sin mucho alcohol y sin pirotecnia.

2 comentarios:

Manco Cretino dijo...

Jajajajajaja que buen arbolito (literalmente!).
Coincido plenamente con lo de la pirotecnia... tal vez seamos amargos.. qué más da. Tampoco soy muy fanático de estas fiestas, confieso.
Mis más sinceras..., Mar. Esto de lo navideño puede ser contagioso. ¡Salud por ello (o no)!
Manco Navideño (pero aun Cretino)

Manco Cretino dijo...

Vos sabés que recién ahora me percato del nombre de tu posteo!!!!?
El mio es casi igual... qué bola... navideña soy! Bue..
Mirá... vos te acostaste una y pico... yo como a las 7 y pico!!! Y sin salir, todo en el salón de mi trabajo, donde lo festejamos.. pero por sugerencia de un amigo que cayó a cualquier hora y sin saber que estabamos ahí, voy a hacer un post. Según él... gracias a mi tiene algo para contar de una Navidad fuera de lo común. Jeje.. no es muy agradable, en estos día lo cuento.