Tenía la mente ocupada, la verdad que no prestaba atención a nada de lo que estaba pasando a mi alrededor. (pocas veces lo hago). Una voz de mujer me despertó de mi hipnosis:
- Vas camino a sacarte otro diez?
- huh?
Mi cabeza no asociaba la figura al entorno. El 90% de las veces que veo a la directora del lugar donde estudio, está sentada atrás de un escritorio, por lo que p ara mí, es un ser sin piernas. Pero ahí venía, con esa sonrisa que parece indeleble y esa voz tan peculiar.
- Que si vas camino a sacarte otro diez, o ya sería mucho?
- Ah, no, no rindo ninguna materia hoy (que nerd que soy, por dios, por dios, no sólo yo lo sé, hasta la directora lo sabe)
Seguí mi rumbo, por la sombra. El calor estaba desesperante. Estos días pegajosos con la presión por el suelo y la temperatura por las nubes, me saturan, me superan. Pero igual, yo sigo caminando. Odio andar en auto. Odio no encontrar lugar para estacionar, odio ir terriblemente atenta en caso de que un pelotudo que se crea Fangio, se cruce por mi camino.
Además, tengo el carnet re vencido. Y me niego a someterme a la estúpida burocracia. Que la foto, que la vista, que la firma. Me viene a la mente un episodio con un inspector. Tenía precio y se vendía barato. Algún día hablaré del tema.
Llegué entonces a destino y toqué el portero. Esa voz inconfundible me atendió.
- Flaca, soy yo, la Mari.
- Ahí bajo!
Se llama Laura, pero nunca en mi vida la llamé por su nombre. De hecho, creo que sólo dos personas la llamaron Laura en mi presencia. Su mamá y uno de sus hermanos.
La flaca es de esas personas que uno nunca se olvida. Mina transparente, como se muestra es. La flaca no envidia, la flaca no compite, no especula, no miente, no manipula. Es de esas personas que te deja ser quien sos, sin condición.
Ahí estaba, parada. Como siempre, sin maquillaje, sin uñas pintadas, sin cosas extrañas en el pelo, ni aros colgando de las orejas. Shorts, chinelas y remera. Era la flaca, simple, sencilla, cálida.
No había cambiado nada.
Nunca forzó nada. Nunca pidió que me vistiera y me pintara para acompañarla a un boliche, nunca hablamos demasiado de nuestras historias, nunca hubo lágrimas ni abrazos. Cada quien era quien era... y si había silencios, no incomodaban. Fue, quizás, la mejor amistad que tuve.
La flaca me enseñó que esas máquinas que yo tanto odiaba, servían para mucho más que escribir en word. Me mostró que Arnet era mejor que Ciudad Internet, y que chatear con el Ircap era mucho más práctico que entrar a la sala de chat por medio de la web. Me sumió en un mundo que me maravilló. Aprendí a amar las computadoras y pasé noches enteras frente a un monitor. Por años.
Me mostraba contenta su nuevo departamento y llegamos hasta el balcón. Adentro no había exceso de decorado, y el balcón no fue la excepción. Un cactus y un ficus descansaban en un rincón.
- No hay que regarlos seguido- me dijo.
Me empecé a reír.
La verdad es que no es de esas personas que puedan pasarse horas arreglando un jardín.
- La conociste a Flavia?
- No. No conocí a ninguna Flavia- le respondí.
Flavia se empezó a juntar con el grupo de la flaca, cuando yo dejé de hacerlo. Todavía no recuerdo bien que nos distanció. La vida, supongo.
Ese 24 de diciembre, se juntaron después de las doce en lo de la flaca. Estuvieron hasta la madrugada. Flavia se había dormido en el sillón, mientras que la flaca y otra de las chicas esperaban charlando a que llegara el remise. Finalmente llegó. Y ese fue el momento en que el comienzo del fin de las reuniones empezó. Así me lo contó.
Se subieron al vehículo, y cuando estaban llegando a la entrada del barrio donde la otra chica vivía, un auto chocó contra el remise, que había empezado a doblar.
Flavia quedó en coma por seis años. Cuando finalmente se despertó no pudo volver a caminar, tampoco volvió a hablar. La otra chica sólo recibió unos golpes. Hace algunos años la crucé.
Nunca más se volvieron a juntar después del accidente. Son esas cosas que nunca dejan de doler.
La flaca hablaba y los ojos le brillaban...
- Sabés qué tengo en casa?- me preguntó de golpe
- Nop, que tenés?
- Mariposa- me respondió
- Ah... algo que escribí yo? (durante años usé el seudónimo Mariposa para escribir cuentos, poemas y novelas)
- Sí!- Un libro así encuadernado, re gordo!
- Ya me acuerdo- Le dije. Me estaba hablando de una novela que escribí para un concurso y quedó descalificada por tener mi nombre real escrito dentro del sobre que estaba rotulado con el seudónimo.
Se hizo un silencio corto.
- Seguís escribiendo? - me preguntó
Me quedé callada unos segundos. Pensaba en como había dejado de lado el tema, con la violencia, con la repentinidad que dejo tantas cosas. Y me alejo, sin culpas, sin mirar atrás, convirtiendo todo lo que era mío en extraño, en ajeno.
- Nop, la verdad que me re colgué con el tema. Nunca más escribí. Solamente tengo un blog, pero no es lo mismo.
La tarde siguió. Tomamos tereré y comimos lemon pie. Fuimos al último piso, al quincho, y tuve una vista increíble de la ciudad. Tantos patios enormes con jardines y piletas... la verdad no me lo hubiera imaginado.
A eso de las ocho me volví. No sin antes acordar que nos encontrábamos de nuevo en algún otro momento. Quizás sea una de esas promesas que nunca ven la luz de la realidad. Quizás no.
Creo que nunca dije esto de nadie, pero sin dudas, si en otra vida pudiera elegir encontrarme con una amistad de mi vida pasada, la flaca sería una de las elegidas.
No pasa seguido y. sin embargo, yo tuve la gran suerte de encontrarme con esas personas incapaces de maldad, dos veces. Y creo que conocer dos personas impecables, a las que nada puedo criticarles, es mucho. Y me siento especial por eso.
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| la que está con cara de monito tití mostrando los dientes, soy yo... aunque creo que | no necesitaba aclaración |

5 comentarios:
Qué lindo Mar, es muy raro que cuentes este tipo de cosas así, de esta manera, me encanta.. besitos!
Hermoso, hermana, hermoso.
Qué bueno leer a alguien que cuenta con tanta secillez sobre algo tan grande.
Lamentablemente creo estar acostumbrado al montón de palabras que nada dicen, o que tiran la negativa (me doy cuenta que en algunos ámbitos estoy cayendo en eso.. y me molesta).
Aplaudo que te hayas tomado un tiempo para contar algo tan lindo.
Gracias Jared, fue lindo para mi contarlo, volver con la cabeza al 98/99, cuando empezamos a juntarnos =) besito!!
Y sip Don Cretino, creo que a todos nos pasa, yo también muchas veces me voy de boca y en realidad no digo nada relevante, o sino, lo que sale es cero constructivo.
Gracias por su comentario, le mando un abrazo.
· HERMOSO. Meli.
Gracias Melón =)
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