
Ser transparente es algo positivo, pero muchas veces lo positivo se convierte en negativo, cuando te impide ocultar cosas que desearías las personas no vieran. En ciertos momentos y lugares, es bueno poder controlarse. A veces, hay que ser diplomáticos, es decir, hipócritas. Y sonreír cuando en realidad querés insultar. Esa es la principal razón por la que no me gusta mi trabajo. El trato con las personas exige ser hipócrita y miles de veces me encuentro frenando a mi sarcástico cerebro, para que no mande la orden a las cuerdas vocales de generar los sonidos que forman las palabras que más tarde salen por mi boca. Esto no me gusta, no me gusta ser quien tengo que ser cuando las personas me ven.
Pero no siempre tengo que ser quien no quiero. La mayoría del tiempo puedo ser quien soy y no creo en eso de poner la otra mejilla, es naturaleza humana tener una reacción a una acción. Y soy sincera cuando digo que a todas y cada una de las personas que me han herido, les doy las gracias. Gracias por enseñarme a encontrar fortaleza en esas partes donde antes sólo había debilidades. Y a quienes se van, que se vayan. No creo en las cosas forzadas. No me gusta oír a las personas decir lo que creen que quiero escuchar. No quiero escucharlo, te equivocás.
No hay una verdad en este mundo, que sea real para todos. Hay verdades generales y verdades personales. Cómo podrían garantizar que ven lo mismo que yo veo? Si yo dijera que algo es azul, alguien podría estar de acuerdo que ese algo es azul. Pero como podemos saber que lo que yo percibo como azul, es lo que la otra persona percibe como azul? Y si le llamamos azul a dos colores diferentes?. Siempre me fascinó el tema de los gustos y las comidas. Si estamos comiendo lo mismo, como es posible que alguien diga que el melón es horrible, cuando a mi me encanta?. Una misma cosa, diferentes percepciones. Realidades personales.
Y si un árbol se cae en un bosque, pero nadie está ahí para verlo, el árbol realmente se cayó? Sí, es la respuesta. Pero en la realidad de las personas que no estuvieron para verlo, jamás pasó. Que no veamos algunas cosas, no quiere decir que no existan.
Me considero sincera. Sin Cera, sería más correcto decir. Los romanos así lo preferirían, después de todo, fueron ellos quienes inventaron la palabra. Usaban una cera opaca para hacer sus vasos, pero con el tiempo lograron hacer vasos más transparentes, al usar una cera más pura. Y los vasos parecían no tener cera, sin cera, y se podía ver a través de ellos. Lamentablemente, hay ciertas cosas que las personas preferirían no ver.
Puedo ser sincera, y decir mil cosas, pero lo que el resto de las personas crean, no es mi problema. Esto es muy liberador.
Como un profesor de comunicación alguna vez me dijo:
Soy horriblemente culpable de lo que digo, pero divinamente inocente de lo que entiendan.
Para ilustrar el post, subo la imagen de mi último personaje. La súper heroína de la que hablé hace unos días atrás. Basándome obviamente en mi adicción a los lácteos, les presento a la chica láctea.
Que tengan un buen día.
Pero no siempre tengo que ser quien no quiero. La mayoría del tiempo puedo ser quien soy y no creo en eso de poner la otra mejilla, es naturaleza humana tener una reacción a una acción. Y soy sincera cuando digo que a todas y cada una de las personas que me han herido, les doy las gracias. Gracias por enseñarme a encontrar fortaleza en esas partes donde antes sólo había debilidades. Y a quienes se van, que se vayan. No creo en las cosas forzadas. No me gusta oír a las personas decir lo que creen que quiero escuchar. No quiero escucharlo, te equivocás.
No hay una verdad en este mundo, que sea real para todos. Hay verdades generales y verdades personales. Cómo podrían garantizar que ven lo mismo que yo veo? Si yo dijera que algo es azul, alguien podría estar de acuerdo que ese algo es azul. Pero como podemos saber que lo que yo percibo como azul, es lo que la otra persona percibe como azul? Y si le llamamos azul a dos colores diferentes?. Siempre me fascinó el tema de los gustos y las comidas. Si estamos comiendo lo mismo, como es posible que alguien diga que el melón es horrible, cuando a mi me encanta?. Una misma cosa, diferentes percepciones. Realidades personales.
Y si un árbol se cae en un bosque, pero nadie está ahí para verlo, el árbol realmente se cayó? Sí, es la respuesta. Pero en la realidad de las personas que no estuvieron para verlo, jamás pasó. Que no veamos algunas cosas, no quiere decir que no existan.
Me considero sincera. Sin Cera, sería más correcto decir. Los romanos así lo preferirían, después de todo, fueron ellos quienes inventaron la palabra. Usaban una cera opaca para hacer sus vasos, pero con el tiempo lograron hacer vasos más transparentes, al usar una cera más pura. Y los vasos parecían no tener cera, sin cera, y se podía ver a través de ellos. Lamentablemente, hay ciertas cosas que las personas preferirían no ver.
Puedo ser sincera, y decir mil cosas, pero lo que el resto de las personas crean, no es mi problema. Esto es muy liberador.
Como un profesor de comunicación alguna vez me dijo:
Soy horriblemente culpable de lo que digo, pero divinamente inocente de lo que entiendan.
Para ilustrar el post, subo la imagen de mi último personaje. La súper heroína de la que hablé hace unos días atrás. Basándome obviamente en mi adicción a los lácteos, les presento a la chica láctea.
Que tengan un buen día.
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