20 ene 2015

Pinocho y el Emperador de la noche

"Pero de vez en cuando, recuerda esta canción"

No son muchos los recuerdos nuestros que almaceno en mi memoria. Fue hace tanto tiempo; y sin  embargo, la canción volvió a flotar en mi cabeza.
No siempre fui buena con él. Muchas veces lo empujé con palabras y miradas, especialmente después de empezar la escuela primaria.

- La viste? Pinocho y el emperador de la noche?! - Ya estaba dispuesto a contarme la historia. Había respirado hondo. Se preparaba para hablar...
- Sí, la vi - Se le vinieron los ánimos al suelo. Le arranqué las palabras de la boca con mi respuesta. Ya no había nada que contar.
Hoy, cuando lo pienso, me siento mal. Me digo a mi misma "qué arpía que fui". Pero estaría faltando a la verdad si dijera que, en ese momento, no lo disfruté. Ese día, por primera vez, me había adelantado a sus recomendaciones, ya tenía mi vídeo cassettera, no tenía que esperar a ir a su casa para ver una película.

Así y todo, cuando miro para atrás, sólo logro recordar cosas buenas de él. Bueno, atento, educado. Siempre de buen humor y dispuesto a jugar. Así te recuerdo.
Nuestras mamás eran muy amigas, ese fue el origen de nuestro lazo. Muchas veces escuché conversaciones entre ellas, y así supe que para un cumpleaños pediste un maletín de médico para "curar" a tu mamá y que pudiera tener hijos, para así vos poder conocer a tu mamá biológica, y que tuviste periodos de mucha angustia, en los que comías mucho. Y así llegó un día el candado a la heladera.

Tu hermanito era una pesadilla. Me acuerdo que gritaba tan agudo, que sentías que iba a explotarte el tímpano. Lo habíamos apodado "Leonel Turner", porque se asemejaba bastante a la voz de Tina, cuando gritaba cantando. Jamás voy a olvidarme el día en que me saltó encima, en la pileta, y casi me ahogo, porque no podía salir a respirar.

Nunca me olvidé de vos, me pregunto si te acordarás de nuestro tiempo juntos. Éramos chicos, y los años fueron generando distancias. Supongo que nunca esperamos los giros de la vida que nos tocaron. Y ya distantes, ninguno estuvo presente en los malos momentos del otro. Así y todo, estaba al tanto de lo que estabas pasando. Muy triste para revivirlo, muy triste para mencionarlo. Y cada vez que lo pienso, es irónico. Vos con una madre emocionalmente sana, pero físicamente enferma. Yo, con mi vieja exactamente al revés. Pero el inicio de los brotes de la mía, coincidieron con la enfermedad y el fallecimiento de la  tuya. Las amigas que tenían en común, recuerdo que venían a casa, con comida, porque mamá ni siquiera podía cocinar. No hablaba, no caminaba, no comía, hasta se olvidó de como escribir...

No sé porqué ésto vuelve a mi mente, después de tantos años que pasaron. Todo empezó con el recuerdo de una película, una canción y esa conversación que sostuvimos en la puerta de casa, sentados en el escalón.




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