7 sept 2014

Los días pasan

Ya van pasando quince días de la cirugía, quince días conviviendo con el cuello ortopédico. El jueves me sacaron los puntos y el médico vio las placas nuevas. Todo marcha bien, de momento, con los discos, las vértebras y las cicatrizaciones; conmigo no, conmigo nada marcha bien.

Y me preguntan que me pasa, ¿por qué estoy triste? Y ¿por qué no habría de estarlo? En meses conocí el miedo, miedo real, ante esa posibilidad de perder la movilidad de mis brazos y mis piernas. Esto me obligó a tomar la única opción de someterme a una operación, por lo que previamente me arrancó mi rutina, mi libertad, todo eso que me llevó tiempo construir, fue extirpado de la escena de mi vida.

Cuando entré al quirófano, estaba llorando. Y solamente podía pensar que mi vida quedaba colgando en manos de extraños, y que si algo pasaba, ninguno de mis afectos, ni yo, iba a poder hacer algo para evitarlo. Pensaba en mi novio, en como lo arrastré a enfrentar una situación que ya había pasado con su viejo, y que no salió bien. Y él, que lo veo tan cansado y obligado a hacer cosas para ayudarme. Y siento que su cabeza y sus ganas están en otro lado. Siento que anda en algo y está dónde no quiere porque ahora no es el momento de irse.

Por qué no voy a estar triste si no puedo bañarme sola, si no puedo dormir cómoda, si hace semanas que no siento la tela de la almohada en mi cuello?. No puedo masticar ni tragar con  tranquilidad, hasta abrir la boca y llevarme un bocado es una odisea.

"Tranquila, princesa" - dijo el anestesista. Entonces me dormí.
Me desperté y el terror se despertó. Me aterra estar sola, me aterra dormirme, me aterra salir.

Por primera vez en años, me aterra la muerte. Porque creí que me moría, porque incluso después de días de salir de la clínica, sentí que podía morirme, y empezó a asustarme estar sola, y que algo me pase, y nadie pueda ayudarme.

¿Por qué no voy a estar triste?, si desconozco el camino de regreso a mi vida habitual, a la seguridad y las ganas que tenía esa persona que fui y que hoy ni siquiera se refleja en quien soy.

Cambio - fuera.

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