5 ago 2014

Y nada salió como esperaba

La verdad no me siento con ánimos de escribir. No quiero lamentarme o preguntarme por qué la vida es tan puta. La verdad es que es puta, y punto.
La vida es puta, y nadie tiene una corona. Cuando la vida gira la rueda y reparte las cartas, te toca lo que te toca. Porque la  vida pasa. Me pasa a mí, a vos, a todos. Las cosas malas le pasan a las buenas personas también. Cuestión de suerte, destino, como quieran llamarlo. A veces hay hijos de mil putas caminando por la vida, y gente buena paralitica. Porque la vida es así, puta.

A mi me tocó la carta "hernia" y la muy puta está tan estrategicamente ubicada, que si no me opero puede afectar la movilidad de mis piernas y brazos.
Así que no volví al trabajo, ni voy a volver hasta después de operarme. Nada más me queda esperar salir bien de la cirugía y no quedarme en la anestesia. No porque tenga riesgos puntuales, no porque esté en una condición de salud donde operarme sea un riesgo. Sino porque la vida es puta. Y lo aprendí junto a mi novio, que perdió a su viejo, en una operación programada, sin indicios de que pudieran surgir complicaciones. Y entonces, Boom, se murió, porque la vida es puta.

P - U - T - A

Y nos toca lo que nos toca. Y a mi me tocan días de trámites, prequirúrgicos, charlas con anestesistas, etc, etc.
Hace dos días atrás estaba creyendo que hoy volvía a trabajar. Y ahora tengo que operarme. Y para ser franca, tengo miedo de que las cosas no salgan bien. Y no crean que soy una negativa de mierda. Aprecio el hecho de que sufrí toda una sintomatología que permitió detectar la hernia antes de que efectivamente me jodiera los brazos o las piernas.

Digamos que la vida es puta; pero no TAN puta.

Por ahora.

Cambio - fuera.

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