Y entonces se cumplieron los 90 días. Esperaba recibir un no, o un sí; en su lugar recibí un tal vez.
Se me cerró la garganta y la angustia me invadió. Es no saber donde estoy pisando lo que me mata.
Y no creo en mí, aunque los demás sí. Pero es que si cuatro meses no fueron suficientes para dar razones que justifiquen mi presencia, un mes más no van a traer sorpresas que hagan la diferencia.
Dolió mucho ese "quiero que te quedes, voy a hacer lo imposible por que te quedes, pero al final todo depende de vos". Y yo que creo que en realidad no es así, que no todo depende de mí. Pero elijo quedarme e intentar, porque tengo un genuino y enorme afecto por todas esas personas con las que convivo a diario. Aunque hoy dudo y quizás, tal vez, no sea mi lugar.
Es curioso como en esos momentos en los que más se necesita de las personas más cercanas, te quedás sola.
Yo muy triste y repleta de dudas; mi novio viajando a ver Metallica.
Supongo que es tiempo de malos tiempos. Porque he pasado unos muy buenos.
Y la vida va así.
En ciclos.
Cambio - fuera
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