Y los fines de semana se volvieron cortos. Mañanas de sábados trabajando y tardes durmiendo, dejando como único día de disfrute al domingo. Sin ganas de salir, sin ganas de perder tiempo fuera de casa, usando las pocas horas adentro para limpiar y estar con mis perros.
Extraño, pero al conseguir los medios para comprar cosas para supuestamente disfrutar, se pierden horas de vida trabajando para ganar un sueldo destinado a adquirir cosas para las que queda nulo tiempo para disfrutar. Ironías de la vida...
No me quejo del trabajo, no me molesta estar ahí, lo disfruto la mayor parte del tiempo, pero se ha vuelto complicado el resto de mi vida cuando no estoy laburando.
Los domingos han cambiado, almuerzos en casa de mi novio con su mamá, tratando de acompañarla, sabiendo que nada llena ese vacío que quedó flotando en el aire. Así, de golpe, y sin avisos; ausencia.
También durante la semana, algunos días, cenamos con ella... Las fotos y los tableros de ajedrez te envuelven. Restos de una vida que, simplemente, ya no está.
Mi tiempo libre?... jugando, diseñando...
Esta noche estamos invitados a una prueba piloto del bar "Gran Japón" - Después de infinitas vueltas, el logotipo que quedó fue este:
Esta noche me entero que color final se le dió, porque de los ajustes se encargó mi novio. Ya estando trabajando, no me quedó más tiempo para solucionar ningún detalle. Mi diseño original estaba hecho con la tipografía Memphis, pero mi novio la cambió por Gill Sans.
Bueno, sin más que contar - Me despido, con unos kilos de menos, más canas y un año más.
Cambio - fuera.



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