29 oct 2013

Sobre pastillas, estudios, caminatas y contracturas letales

 Hace cuatro años atrás pasaba por el proceso de análisis y ecografía, que me encontró saludable desde lo bioquímico, pero con quistes en los ovarios. La indicación entonces fue tomar anticonceptivos orales para eliminar los quistes. Al ser tan cómodo y efectivo como método, seguí tomando las pastillas sin siquiera controlar si habían cumplido con su misión primaria. Y así cargué de hormonas a mi cuerpo por cuatro largos años. Hace ya dos años empecé a notar algunos efectos secundarios en la parte circulatoria y la libido se quedó enterrada a diez metros bajo tierra.

Ya hace unas semanas se acentuó la parte circulatoria y después de meses sin tocar a mi novio ni con un palo, me decidí a visitar a mi ginecóloga, quien me confirmó que esos dos efectos son producto de la ingesta de anticonceptivos orales. Así que ahora estoy en el mismo proceso que hace cuatro años atrás.  Hoy, después de 12 terribles horas de ayuno, fui a sacarme sangre. Y el lunes próximo tengo turno para una ecografía para chequear si los quistes finalmente desaparecieron. Si todo sale bien, y los quistes no están, adiós hormonas. Ya no puedo seguir tomándolas con los antecedentes familiares de varices e infartos.

Con la inactividad de la desocupación, mi cuerpo también empezó a sentir las consecuencias. Horas sentada no trae nada bueno. Así que la sensación de mi casi inexistente traste aplastado, me motivo a empezar a caminar todas las tardes. No es que espero que mis pompis se inflen y luzcan altivas y orgullosas como el super traste de Luciana Salazar, pero bueno, es algo que me hace sentir bien. Y si algo que necesitaba en estos tiempos, era sentirme bien. He pasado por mucha angustia por cuestiones que ya hablé en otros posts, cuestiones que siguen sin solución y que empezaron a afectarme en lo físico. El cuerpo tiene la habilidad de hablar por sí mismo cuando la boca se calla.
Salgo a caminar 40 minutos, tampoco esperen que camine horas. No hay que olvidarse que soy una persona que se compró guantes de gimnasio para jugar vídeo juegos.

También estoy comiendo más sano. Dejé de lado las golosinas durante la semana y agregué más proteínas y calorías más sanas para no perder peso. Con 51 kilos y chirola, no puedo darme el lujo de adelgazar. Ya paso desapercibida como estoy, si pierdo peso voy a tener que vestirme de flúor para llamar la atención. Lo que me lleva a contar un episodio de ayer. Porque como si fuera poco que ya no llame la atención, que se aparezca caminando delante tuyo un terrible culito con calzas y remera top que no lo tapa para nada, es frustrante. Y una que va atrás ve como todos los ojos se imantan al traste de la fémina, generando más de un desnucamiento.
 Si la relación con mi novio se termina me esperan meses de larga soledad, con esos cuerpos dando vuelta. Puedo probar la idea de vestirme de flúor, a lo mejor funciona.  O podría hacerme amiga de una nena de 10 años, que sea una tabla, y yo quedar como un océano de infartantes curvas.

Me empecé a interesar en los contenidos y beneficios de las distintas frutas y verduras. Y me enteré que el limón es altamente desintoxicante, así que me tomo un juguito de limón todos los días. También leí sobre la cebolla de verdeo. Increíble, ayuda a prevenir la artritis y disfunción renal. También la estoy incorporando a las comidas.

Y me falta hablar sobre las contracturas, porque cuando una está mal, los nudos y las contracturas vienen a ponerle la cereza a la torta. Pasé un total de dos semanas contracturada, no consecutivas, claro. Una semana empecé con dolores y se me pasó, y a la semana otra vez quedé dura, siendo mucho más doloroso que la vez anterior ya que ni siquiera podía andar en auto porque se me caían las lágrimas en cada pozo, badén y con cada frenada.

Bueno, esas son las "buenas nuevas" je.
Cambio - fuera

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