6 mar 2013

También...

Hay días en los que deseo que pudieras entender el peso de tus palabras. A veces quisiera saber si existe intencionalidad o si es el inconsciente traicionándote.
Hay días en los que no te quiero; también hay días en los que siento que vos tampoco me querés.

- y, ¿estudiaba con vos?, me extrañó que entrara y te saludara con un beso.
- Sí, estudiaba conmigo. Se llama Lucrecia.
- Bueno, Lucrecia te pretende
- Pero mirá que sos insegura.
- No, no es inseguridad. Fue su entrada y la forma en que me miró de arriba hacia abajo. Es certeza, te pretende.
- Bueno, quedate tranquila, no pienso hacer nada.
- ¿Por qué? ¿No te gusta?
- No, no es que no me guste. No tengo en mente hacer nada.

Se suponía que querías dejarme tranquila...

Lo que es peor es que quise irme cuando sentí toda una situación rara, mientras ella estaba en tu negocio. Pero me frenaste, necesitabas decirme algo, que no podías decir adelante de Lucrecia. Y recién cuando ella se va, te vas al comedor y volvés con una botella de vino. No entiendo por qué no podías dármela adelante de esta persona? Que le escondés?

Tu cumpleaños resultó ser un mal día, con todo lo de la materia final casi me olvido. Primero quedás en confirmarme si pasás conmigo o con tus amigos. Yo, creyendo que iba a ser como todos los años, cancelo una cena con una amiga y me pongo a cocinar un flan de chocolate, de esos que tanto te gustan. Llega la tarde y me avisás que estás con problemas de trabajo y que confirme con mi amiga para juntarme, que no ibas a poder a venir, que te desocupabas tarde.
Pregunté si necesitabas ayuda, de que trabajo se trataba y si venías más tarde.
Tu respuesta, acompañando la explicación laboral: Sinceramente no estoy de humor.

De verdad quisiera saber si existe intencionalidad, o si es tu inconsciente traicionándote. Lo que sé es que hay días que siento que no me querés; días como hoy, días como ayer.

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