22 may 2012

Mañana extraña

Pasadas las 6, salgo con los canes a caminar como siempre. Ya tengo una rutina y siempre sigo el mismo recorrido. Dentro de esa rutina, según el horario, me encuentro con distinta gente. Si salgo más temprano, me encuentro con un tipo que es chueco, pero para afuera, se entiende? Esa chuequera que deja una forma redondeada, como si hubieran pasado mucho tiempo sentados sobre un caballo y las piernas se moldean a su forma.
En ese horarios también me encuentro con mi amigo el barrendero, su compañero y con mi amigo el remisero (el ex policía que me ayudó aquel día que me perseguía el acosador mudo). Si es fin de semana, me encuentro con el repartidor de diarios.
Ahora, si salgo más tarde, en el trayecto me encuentro con un tipo pasadito de kilos, con cara amplia y amable, que está parado en la puerta de su casa esperando el remís para ir a trabajar. Siempre me saluda muy cordial y me pregunta como me fue el fin de semana, por mis perros, etc. Una vez que estaba parada mientras mis perros olfateaban un árbol, me preguntó si trabajaba, si estudiaba. La verdad no me detengo mucho tiempo, así que las charlas son muy breves y sigo camino. Hoy me preguntó si salgo a bailar... La verdad me dio un poco de risa porque hace años que no salgo, detesto los boliches, los lugares hacinados de gente, pisotones, empujones, la música que taladra la cabeza...

- Ay, no! No salgo a bailar. Ya tengo 32 años!
- Pero la edad no tiene nada que ver...

Y la verdad que me la quedé pensando, porque dijo algo muy cierto. Hay cada uno que pasa los 40 y sigue con el chingui chingui... Entonces mentalmente tuve que sincerarme conmigo misma. No es que no salgo porque soy una vieja amarga. No salgo porque soy amarga, y punto. Francamente, eso de salir pintarrajeada, con tacos asesinos y ropa incómoda para pasar la noche con el punchi punchi aniquilando las neuronas y después dormir todo el día está muy lejos, pero muy lejos, de mi concepto de diversión.

- Y a tomar algo, no salís?

Y fue ahí que vi para donde iba la mano...

- No, tampoco, hace 4 años que estoy de novia y no salimos. Me aseguré de poner énfasis en lo del noviazgo (sí, ya sé que no es  garantía de nada, las relaciones se pueden terminar, también hay miles de personas que son infieles, pero pensé que iba a prevenir lo que al final no previno, porque lo dijo. Sí, lo dijo)

- Ahhh, que lástima. Porque yo te quería invitar a salir, porque siempre nos vemos de mañana y...
- Ahhhhhhhhh, y bueno, qué se le va a hacer... (miré a mis perros, los árboles, las hojas sobre la vereda humedecida, ni siquiera tenía reloj para decir que se me hacía tarde... nada que me rescate, iba a tener que escapar sin sutilezas) Bueno... me voy... hasta luego...

Y así emprendí retirada, paseando a mis perros en lugar de que ellos me pasearan a mí. Como no sucedía hacía un buen tiempo.

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