Las personas no parecen entender que estos animales son seres vivos, que tienen sentimientos y necesidades. Ellos necesitan de nuestra ayuda. No mires para el costado, ellos pasan hambre, frío, sufren el calor... Si tenés una mascota, tratala con respeto, no es algo que se tira una vez que te aburrió. No es el juguete de tu hijo, ni tu guardia privado que atás en el patio. Es tu compañero, un miembro de la familia.
Así que este es el mensaje de hoy: sé responsable con tu animal, sea perro, gato, etc. Ellos dependen de nosotros para sobrevivir.
Tres historias para contar:
- La historia de Moreno
- La historia de Poli
- La historia de Nono
Moreno
Corría el año 2008, uno de los más tristes años de mi vida, porque Dodó, una cachorra que había adoptado, se fue de mi vida antes de cumplir los dos años. Cuando Dodó se murió sentí que me habían arrancado el corazón y pensé en no tener una mascota nunca más. Pero el destino generalmente no coordina con nuestros planes, y las cosas pasan sin nuestro permiso. Y así fue que el 27 de marzo, dos semanas después de que muriese Dodó, encontré a Moreno mientras hacía unos trámites del trabajo. Estaba desnutrido y deshidratado. Parecía estar dando sus últimos pasos. Se estaba dando por vencido y lo acechaba el cansancio.
Tenía una herida muy profunda en su cuello, infectada y llena de gusanos. Lo hice seguirme hasta un almacén de mascotas dónde pedí prestado un bozal y lo llevé conmigo al trabajo. Llamé al número de emergencia veterinaria y vinieron a buscarlo. Lo tuvieron internado hasta la noche, que fui a buscarlo.
Lentamente se fue recupenrando de sus heridas del alma, y más rápido de su herida en el cuello. No quería llevarlo a mi dormitorio, así que dormíamos los dos en la cocina, sobre unas colchonetas.
Estaba decidida a darlo en adopción cuando sanara, pero cuando ese momento llegó no lo pude hacer, porque había logrado llenar parte de ese vacío que había quedado en mi corazón.
Poli
Nono
De repente desapareció, y dejé de verlo por cuatro días. Salí a buscarlo por todos lados. Nono tiene unos 16 años y pensé que algo le había pasado. Hasta llegué a pensar que se había muerto y buscaba en los container de basura. No había rastros de Nono, y al tercer día dejé de buscarlo. Un día apareció, tomó agua y cuando entré a buscarle comida se fue y otra vez desapareció. Hasta que unos días más tarde una chica apareció y me dijo que por medio de facebook se había enterado que yo lo cuidaba y que tenía su casita en mi jardín. Había estado durmiendo en la puerta de su casa y ella lo había estado alimentando. Pero como veía que el perro, aunque viejo, estaba sano, creía que tenía dueño, y por suerte mediante facebook logró dar conmigo. No vive lejos y hasta el día de hoy, Nono sigue visitándola todos los días. Se va de mañana y pasa todo el día en la casa de esta chica y a la noche lo busco para que cene y duerma en casa. Así que podría decirse, que tenemos custodia compartida.
2 comentarios:
De los perros que tuve en mi infancia, los 3 más importantes fueron vagabundos que adoptaron nuetro hogar como propio. Terry (un clásico), Poly (si, yo también tuve uno!) y Pituca, dicho sea de paso los mejores que tuvimos para arrear vacas y los que más años vivieron. Salud, por ellos!
jajaja la mía es Poli! de Policía jajaja, perrita agente undercover!
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