28 ago 2010

Algo bueno

Ayer a la tarde fui a visitarla a Anicet. Fue trasladada a una guardería para perritos en una veterinaria. Se ha hecho amiga de un perrito que se llama Fidel, con el que estaba en la clínica en la que fue puesta por su cadera dislocada.
Apenas me vio, me reconoció. Y se vino corriendo, con su cola moviéndose de un lado para el otro.
Está hermosa, con el pelo brillante, gordita y ya camina normal.
Me puso muy contenta verla y saber que ya no pasa frío, ni hambre, ni se moja con la lluvia como cuando su dueño la tenía atada en el techo de la casa, o tirada en la calle, donde ella se acostaba sobre las hojas caídas, para dormir más calentita.
Todavía no tiene un año, y ya ha sufrido tanto. Sólo espero que lleguemos a buen puerto, y encontremos un dueño bueno para ella. Que le dé todo lo que su dueño original nunca le dio.
Mientras tanto, la persona que tanto daño le hizo, sigue en el barrio, y tengo que cruzarlo todos los días. Se cambia de vereda para no pasar por mi lado, y lo bien que hace. Porque cada vez que lo veo, tengo que contar hasta cien para no patearle la cabeza.

2 comentarios:

Unknown dijo...

sos una auténtica ninja Mar, con corazón de oro :)

Mente de Mar dijo...

=)