Debo confesar que quiero más a mi perro que a las personas. Mientras más veo y escucho a los seres humanos, más vergüenza me da ser parte de esa tribu.
Estoy indignada. Realmente escapa a mi comprensión cómo una mujer puede estar pendiente de si un perro orina su árbol. Cómo puede ser que pague a alguien para que tire agua al árbol para limpiar la orina de los canes que transitan por la calle.
Acusada de inducir a mi perro a orinar el árbol en cuestión con la siguiente frase: "no traigas tu perro a mi árbol", debo confesar que me he reído imaginando una previa conversación a la caminata, donde mi perro y yo pactamos que levantara la pata y riegue la plantita.
Estoy enojada también. Es que tomo todos los recaudos para que mi perro no orine las veredas, flores, bolsas de residuos, paredes de las casas y hasta junto la materia fecal... pero no es suficiente! Ahora tampoco puede mear un árbol.
Si algún día la persona a quien mi ira se dirige llega a leer esto, quiero que se entere, señora, que jamás en mi vida conocí una persona más ridícula e idiota. Por una cuestión de respeto, no puedo decírselo en la cara. Pero también creo que de hecho es tan idiota, que tiene que cavar para encontrar su coeficiente intelectual. Digame, idiota mujer, como puede acusar a los perros de contaminar las veredas, por lo que los niños no pueden salir a jugar, cuando usted tiene un autito que despide monóxido de carbono y gas de plomo, que son veneno para la salud humana y del planeta entero. Habría que hacer un poquito de autocrítica, no?
Bueno, me voy. Tengo mejores cosas que hacer que seguir insultando a una hueca estúpida.
Ahh!, voy a ser tía! =)
Y si se preguntaban si la conversación con mi perro realmente existió, acá les dejo una foto donde cerramos el trato con un apretón de manos.
Estoy indignada. Realmente escapa a mi comprensión cómo una mujer puede estar pendiente de si un perro orina su árbol. Cómo puede ser que pague a alguien para que tire agua al árbol para limpiar la orina de los canes que transitan por la calle.
Acusada de inducir a mi perro a orinar el árbol en cuestión con la siguiente frase: "no traigas tu perro a mi árbol", debo confesar que me he reído imaginando una previa conversación a la caminata, donde mi perro y yo pactamos que levantara la pata y riegue la plantita.
Estoy enojada también. Es que tomo todos los recaudos para que mi perro no orine las veredas, flores, bolsas de residuos, paredes de las casas y hasta junto la materia fecal... pero no es suficiente! Ahora tampoco puede mear un árbol.
Si algún día la persona a quien mi ira se dirige llega a leer esto, quiero que se entere, señora, que jamás en mi vida conocí una persona más ridícula e idiota. Por una cuestión de respeto, no puedo decírselo en la cara. Pero también creo que de hecho es tan idiota, que tiene que cavar para encontrar su coeficiente intelectual. Digame, idiota mujer, como puede acusar a los perros de contaminar las veredas, por lo que los niños no pueden salir a jugar, cuando usted tiene un autito que despide monóxido de carbono y gas de plomo, que son veneno para la salud humana y del planeta entero. Habría que hacer un poquito de autocrítica, no?
Bueno, me voy. Tengo mejores cosas que hacer que seguir insultando a una hueca estúpida.
Ahh!, voy a ser tía! =)
Y si se preguntaban si la conversación con mi perro realmente existió, acá les dejo una foto donde cerramos el trato con un apretón de manos.
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