Te fuiste esa noche y creo que en el fondo lo sabía. Esa mañana me obligué a salir de la cama y desayunar en tu ausencia. Te busqué por todos lados, pensando que al darme vuelta, iba a verte caminando hacia mi como siempre. Pero no estabas.
Tenia que trabajar, y no quise averiguar nada, porque sabia que si escuchaba lo inevitable, no iba a encontrar la fuerza para continuar con mi día. Algo me decía que siguiera haciendo lo que tenia que hacer, y una vez que terminara, entonces si podía destapar mis oidos y caerme al piso.
Fue después de las once del medio día que levanté el telefono y llamé a la veterinaria "El triunfo". El nombre me suena tan irónico ahora, porque nosotras no triunfamos.
No quisieron decirme nada cuando pregunté por vos. La doctora estaba ocupada, y el mensaje que recibí fue ir personalmente. Entonces supe con certeza que ya no estabas.
Entré en la habitación y dos delantales me enfrentaron. Tenían una expresión seria, parecían preocupados. Pero ellos no entienden. Ellos pierden vidas quizás todos los días, y son solo vidas que se van.
"Dodó murió". Ay, nena... el mundo me cayó en la espalda y una mano invisible me atravesó el pecho, dejándome vacía. Quise llorar, pero el dolor solo conseguía que haga movimientos involuntarios con mi cara, tratando de apretar los dientes, para evitar que mi pecho se siguiera vaciando. Y me hablaron de cementerios, decisiones, entierros y hasta de heladeras para conservar tu cuerpo en caso de que no pudiera tomar decisiones en el día.
Pero yo no podía pensar, tenía que verte sin verte. Y vi tu cuerpo, pero no te vi a vos. Y te agarré la manito, y estaba dura y fría. Me arrodillé a tu lado. Podía ver tus dientes... la última convulsión que tuviste te dejó en esa posición. Una última convulsión y tu corazón se detuvo.
Me duelen tantas cosas, nena. Me duele que hayas perdido la conciencia, me duele que la última vez que te vi con vida ya no podías verme, estabas ciega, y no me reconocías. Me duele que tu personalidad no estaba adentro de tu cuerpo, y que hayas tratado de atacarme.
Quería abrazarte fuerte y protegerte, pero no pude hacer nada para salvarte.
Eras mi mejor amiga, mi mejor y única amiga. Estoy tan sola, y tengo que seguir avanzando sin vos a mi lado. Vivir mi vida conmigo sin vos.
El sabado a la tarde pasé por el lugar donde nos encontramos la primera vez. Tenías dos meses y medio. Te alcé y me llenaste de besos, y nunca dejaste de hacerlo. Siempre tenías afecto para darme. Desde ese día estuvimos juntas todo el tiempo. Ahora estoy sola.
Las mañanas son tán frías, nena. Es tan dificil levantarme y no verte acostada a mi lado. Y entonces salgo de mi pieza y miro el piso. Tus huellas están todavía marcadas. No he limpiado la casa en días. No estoy lista para borrar esas huellas, ni quitar los pelos que dejaste en mi piso.
Ayer tomé fuerzas y tiré el agua de tu plato. La dejé caer sobre mi mano izquierda. Fue una de lás ultimas cosas que tocaste. No he podido vaciar tu plato de comida todavía. Esa comida que no quisiste terminar. Y tu caramelo sigue allá en mi pieza. Ese que estabas mordiendo y no terminaste, porque empezaste a caminar de un lado para el otro y mirar hacia todos lados. Después empezó ese viaje sin retorno, te pusiste dura, y la primer convulsión empezó.
Todavía tengo las marcas de tus dientes en mis manos. Quería abrir tu boca para que respiraras, y en medio de tu estado inconciente, cerraste la boca con mi mano adentro. Lo haría mil veces más. La mano no me duele ni la mitad de lo que me duele el corazón.
Volver del trabajo ya no me ilusiona. Abro la puerta de casa y no estás. Ya no salís a la terraza a ladrar cuando escuchás que salgo a la mañana. Yo igual miro hacia arriba sintiendo que voy a verte como siempre.
Mi cama me queda grande. Compré ese sommier cuando me di cuenta que ibas a ser muy grande y que ya no entrabamos en mi vieja cama de una plaza. El lado izquierdo es todavía tuyo. Puse debajo de la almohada tu cadena, tu libretita de las vacunas y el trapo con el que te refresqué la frente para hacerte sentir mejor. El que saco todos los días y lo llevo conmigo a donde quiera que vaya. Guardé unos pelitos tuyos en mi relicario, y lo llevo siempre colgado a mi cuello.
Me quise quedar con tu cadena porque era la llave a tu felicidad. Los ojos te brillaban cuando escuchabas el ruido de la correa, sabías que ibas a salir a pasear. Y yo te di mi cadena con la estrellita, esa que siempre llevaba en mi cuello. Y también tu collar con la medalla en forma de corazón, con tu nombre escrito.
Ahora estás descansando abajo de la sombra de un árbol. Yo lo elegí para vos. Escribí tu nombre en el árbol, con la llave de mi vieja casa. Porque representás felicidad, y libertad, y eso es exactamente lo que aprendí a sentir cuando me fuí de esa casa. Y te doy las gracias, porque no creo que hubiera podido aprender a ser feliz si no hubieras caminado conmigo por el largo camino que tuve que recorrer para poder poner mi vida en orden otra vez.
Quiero decirte, aunque creo que ya lo sabés por la forma en que yo te miraba y que vos me mirabas, que estoy muy agredecida por habernos encontrado. Te miraba con orgullo y me decía a mi misma que realmente era afortunada. De verdad me consideraba la persona con más suerte del mundo, porque te tenía conmigo.
Eras hermosa, leal, simpática, sociable y cariñosa. Y lo único que quiero ahora es poder acostumbrarme a este dolor para no sentirlo tanto y poder empezar a recordar todas las cosas buenas que vivimos, y dejar un poco de lado todas lás imagenes tristes que ahora recuerdo. Esas imágenes de los tres últimos días de mi vida.
Quiero poder aceptar esto. No es fácil, pero si tengo que volver a caminar sola, entonces que así sea, nena.
Dejo escrita tu canción, tu rap, que siempre cantaba pretendiendo que eras vos quien lo hacía.
Mi mi mi mi mi mi mi mi, Mi nombre es Marisú chaparro y estoy cansada de fumar cigarros, y todos los pichichos del barrio, se mueren por pedir mi mano, porque mi nombre es marisú chaparro.
Te amo neni, gracias por tocar mi vida. Ayer noté que en tu libretita, en tu fecha de nacimiento, el veterinario escribió como fecha de tu nacimiento, el 9-07-06. No sé realmente que día naciste, pero esa fecha te hace justicia. Porque fuiste libertad, fuiste mi compañía en mi busqueda de mi independecia.
Aquí dejo nuestra última foto juntas. Vos sola viniste y te pusiste a mi lado. A veces pienso que sabías que ya no nos quedaba mucho tiempo juntas.
3 comentarios:
Me ha conmovido tu manera de expresarte. Siento mucho tu pérdida. Ánimo.
Un beso muy fuerte.
Gracias por participar en mi blog de verdad, es un placer que te pierdas tiempo para poder leer algo mío, espero que pases más de vez en cuando. Ya actualizaré, ahora ando muy liado.
Pero no quería despedirme sin antes preguntarte sobre tu estado de ánimo, que piensas, qué sientes sobre tu pérdida. Espero una actualización temprana de tu blog respondiendome (y respondiendote) a esas preguntas, una vez pasado este tiempo desde tu pérdida.
Un saludo y besitos desde España.
uh, linda prosa...
verdaderamente los animales forman parte de nuestra intimidad, hasta son más comprensivos que algunos humanos, no?
bye!
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